• Home
  • IFAD website
  • Subscribe to posts
  • Subscribe to comments

Un inolvidable taller con mujeres afrocolombianas

Posted by Greg Benchwick Thursday, March 29, 2012

Photo courtesy Paula Rodriguez.
Por Dinyer González 
Fueron cuatro días en los que 24 mujeres provenientes de remotos sitios del Pacífico colombiano se dieron cita en el CIAT para compartir sus experiencias, sus sueños y sus temores en torno al uso ancestral de las plantas aromáticas y medicinales, y recibir de los expertos en mercados herramientas que les permitirán mejorar sus negocios.

El taller “Aprendiendo juntos: compartiendo nuestros modelos de negocios” fue organizado por el Programa Análisis de Políticas (DAPA), y las participantes forman parte de tres organizaciones de Guapi, Buenaventura y Quibdó que trabajan con la Fundación ACUA (Activos Culturales Afro), con el apoyo del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA).

No se conocían entre sí y sus negocios son diferentes –parteras, productoras de jabones, cremas, ungüentos- pero las unía el mismo interés: el conocimiento en torno a las plantas medicinales, aromáticas y condimentarías.

De Guapi, en el departamento del Cauca, vino la Fundación Chiyangua, cuyo trabajo está orientado al cultivo de plantas condimentarías y medicinales en azoteas y patios y su posterior comercialización; de Quibdó, capital del Chocó, vino la Asociación Tesoro de la Selva, dedicada a la producción de jabones, cremas y ungüentos a partir de plantas medicinales; y finalmente, de Buenaventura, en el Valle del Cauca, llegó la Asociación de Parteras Unidas del Pacífico (Asoparupa), en cuyo oficio heredado utilizan plantas medicinales.

Estas tres organizaciones colombianas forman parte de las 20 que en América Latina reciben el apoyo de la Fundación ACUA, para preservar sus activos culturales, con recursos del FIDA. Si bien dichos recursos han sido administrados por el CIAT desde hace algunos años, solo hasta el 2010 se diseñó un proyecto que permitió al Centro vincular su trabajo de investigación con la labor de estas mujeres, por lo cual eligieron las asociaciones relacionadas con la agricultura.

Para el CIAT ha resultado muy motivador el trabajo con ellas, dado el dinamismo, la sabiduría y el interés en compartir y aprender. Por eso, el taller fue una enriquecedora experiencia para todos. Se trabajó con una metodología participativa en la que, una vez dados los modelos y las las herramientas, ellas mismas reflexionaban en torno a las fortalezas y debilidades en los negocios y diseñaron las hojas de ruta que quieren seguir.

Términos que al principio les sonaron extraño, se volvieron familiares: segmentos de clientes, propuesta de valor, canales de ventas, relaciones con los clientes, fuentes de ingresos, recursos, actividades, socios claves, estructura de costos.

“La importancia del taller radica en la oportunidad que tienen las organizaciones de profundizar el conocimiento de su actividad como tal y poder recibir retroalimentación de organizaciones que están desarrollando procesos semejantes o complementarios a ellos y que les puedan aportar experiencias que les sirven para su progreso”, afirma John Jairo Hurtado, coordinador del proyecto.

Además de actividades teórico-prácticas, las visitantes tuvieron la oportunidad de interactuar con otro grupo de mujeres con mayor experiencia en los negocios, pero que tuvieron que sortear muchas dificultades. Se trata de la Asociación Femenina Agropecuaria, con sede en la vereda Yumbillo, en las goteras de Cali, capital del Valle del Cauca.

La visita fue emocionante. Eso se pudo evidenciar en los ojos de estas mujeres afrocolombianas, quienes se sentían maravilladas al escuchar la experiencia de sus colegas y saber que el negocio no es fácil, pero tampoco imposible si se saben aprovechar las oportunidades y si se tiene convicción con lo que se hace.

Esa visita fue enriquecedora para las mujeres del Pacífico, y se sintieron más motivadas para continuar con sus proyectos. “Lo más importante no es solo recibir recursos económicos sino también la educación necesaria para poder adquirir las técnicas y habilidades requeridas para nuestros negocios”, afirmó Jenny Rentería, líder de Tesoro de la Selva.

Por su parte, Rosmilda Quiñones, presidenta de Asoparupa, admitió que no tienen dinero, tampoco todos los conocimientos técnicos para el cultivo de las plantas, “pero sí tenemos el conocimiento de nuestros ancestros, además de unas ganas inalcanzables de dar a conocer nuestros productos y servicios”.

Con conclusiones como ésta, quedaron en evidencia las motivaciones y anhelos de estas mujeres, de seguir trabajando en sus pequeños negocios, reconociendo los puntos claves en los que deben buscar el apoyo necesario para prosperar sus microempresas.

Al término del taller, todas las mujeres, sin excepción, se sentían más seguras, más confiadas y mejor orientadas hacia el camino que deben seguir y que las llevará al éxito de sus negocios, aún cuando además de empresarias deban seguir cumpliendo con sus roles de madres, esposas y encargarse del hogar.

“Me voy feliz, ¿y sabe por qué?”, expresó con una luminosa sonrisa Teófila Betancourt, líder de la Fundación Chiyangua, cuando el taller había concluido. “Porque aquí nos dimos cuenta de que nosotras no estamos solas en esto. Hay un proceso enorme que está en marcha y ya estamos metidos en él”.

Map it!






Share it!

0 comments