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Apuesta por las llamas en Bolivia

Posted by Greg Benchwick Friday, May 4, 2012



Nuevo proyecto de desarrollo considera los camélidos de América del Sur para el desarrollo rural sustentable 

En el frío e inhóspito altiplano de Bolivia —una planicie de gran altitud a 4,000 metros sobre el nivel del mar— las llamas, alpacas y vicuñas son un excelente negocio. Los precios de las llamas han subido, la demanda de chales y bufandas hechas de fibras de vicuña y alpaca crece y, resulta además que las llamas comen menos pasto, causan un impacto menor en el medio ambiente a comparación de otros animales como las ovejas, y además tienen buen sabor. Pero, ¿cómo pueden los pequeños agricultores aprovechar estas condiciones óptimas?

Una respuesta viene del Proyecto VALE (Proyecto de Apoyo a la Valorización de la Economía Campesina de Camélidos) del gobierno boliviano. Con este programa, financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la Organización de las Naciones Unidas (FIDA), los rancheros incrementan sus ingresos, protegen el medio ambiente y transforman sus vidas gracias a prácticas de gestión mejoradas, ejercicios de construcción de capacidades y nuevas iniciativas diseñadas para ayudar a los pastores tradicionales a proteger su entorno y generar más dinero a partir de las llamas.

“Antes no comíamos llamas, únicamente las usábamos como animales de carga,” dijo Ide Fatima de Ayllu Mimani. “Pero ahora, estamos convirtiendo mucho de nuestro rebaño de ovejas a llamas.” Ide estudia para convertirse en abogada y sirve como tesorera de la asociación de productores en su aldea Cuyuri. El apoyo que viene de VALE, proyecto de 6 años y $14 millones de dólares estadounidenses, está adoptando muchas y variadas formas para los pastores como Ide. Para los granjeros, el proyecto se ha concentrado en brindar capacitación acerca de nutrición y prácticas de zootecnia. Las llamas reciben tratamientos desparasitantes y reciben vitaminas para mantenerlas en óptimas condiciones de salud, y los rancheros están trabajando ahora con los técnicos para mejorar las líneas genéticas de sus rebaños.

“Gracias al Proyecto VALE hemos podido dar a nuestros animales las vitaminas y desparasitantes,” dijo Mimani. “Nuestras llamas estaban muy flacas. Ahora su salud está mucho mejor.”

El valor de cada llama es de unos USD100, por lo que cada granjero familiar tiene un patrimonio de activos valorado en más de USD8,000, si tiene un rebaño de unas 80 llamas. Pero estos pastores ricos en activos pero pobres en efectivo tenían poco mercado y poco conocimiento de cómo obtener ganancias sustentables de sus llamas.

“Con el Proyecto VALE buscamos abrir nuevos mercados y crear nuevos proyectos de valor agregado de la carne de llama y fibras de alpaca y vicuña,” dijo Jaana Keitaanranta, Gerente del Programa de País del FIDA para Bolivia. “Dar a los rancheros familiares pobres en la región nuevas herramientas para acceder al mercado, tales como una mejora generalizada de la calidad de sus productos, y mejor embalaje y planes de mercadeo con seminarios de capacitación técnica les ha permitido ganar más dinero de cada camélido y sacar más provecho de su base rica en activos.”

Muchos han optado por utilizar fondos del proyecto para construir empresas de valor agregado que trabajen en el procesamiento de llamas, bienes artesanales o incluso turismo como una fuente de ingresos sustentable y verde. En la aldea de Curahuara de Carangas, un grupo de aldeanos decidió construir un hotel, apalancando fondos del proyecto que ganaron en un modelo de asignación competitiva de recursos en el que empresarios del área presentaron sus planes de negocios en una competencia pública para conseguir fondos. Con los fondos, contrataron técnicos para aprender el negocio de hotelería, recibieron clases para aprender cómo tejer suéteres y bufandas de la lana de alpaca que obtienen de sus rebaños, e incluso contrataron a alguien que les ayudara a cocinar carne de llama especialmente sazonada para los gustos de su clientela internacional.

“Antes no teníamos empleo seguro. Ahora con el hotel, tenemos empleo. El turismo nos ha traído muchas cosas. Por ejemplo, ya no lanzamos la basura por todos lados. Hay que mantener limpio y proteger el ambiente para proteger el futuro,” dijo Marcos Sebastián Ramírez Nuñez, un participante en el proyecto que trabaja en el hotel en fines de semana y estudia turismo en la Universidad en La Paz durante la semana.

Otras organizaciones comunitarias siguen el ejemplo al desarrollar empresas de todo y que van desde hacer zapatos hasta procesar carne deshidratada (charqui) de llama. Los granjeros presentan sus planes de negocios ante el proyecto para estas empresas de valor agregado y así recibir financiación para nueva maquinaria, capacitación, apoyo en mercadeo o hasta para edificaciones que alberguen sus empresas. En  muchos casos, ya están reinvirtiendo sus ganancias en las empresas.

“La sustentabilidad se construye al seguir lo que la población quiere hacer,” dijo Víctor Hugo Vásquez, Vice Ministro de Desarrollo rural de Bolivia, la agencia ejecutora del proyecto. “En nuestra última inspección, VALE era uno de los mejores proyectos en la cartera. Los resultados también han sido buenos en la transformación de productos de llama, como el charqui y otros alimentos.”

A fin de garantizar una mejor protección y gestión de los rebaños de vicuña salvaje en Bolivia, el proyecto fomenta programas de esquilar con el método de capture y libere. En los últimos 100 años, la población de vicuñas en Bolivia fue cazada casi hasta su extinción. Ahora, los rancheros pueden aprovechar el alto precio de la lana de vicuña de forma sustentable al capturar, esquilar y liberar a los animales.

El proyecto también ha invertido fuertemente en las mujeres. “La mitad de los comités de productores está conformado por mujeres,” dijo Vásquez, y mencionó que han visto retornos más sólidos en sus inversiones cuando las mujeres manejan el dinero, pues ellas tienden a reinvertir en sus comunidades, en educación y en su futuro.

“Quiero tener 1000 llamas y comenzar un negocio de charqui porque el precio de la carne de llama está alto ahora,” dijo Mimani. En toda América Latina —una región marcada por altas tasas de fertilidad, estructuras de herencias complejas y desfallecientes oportunidades en el campo— muchos agricultores jóvenes como Ide sin duda encontrarán su futuro a medio camino entre la ciudad y el campo. Pasan la semana en la ciudad ganando el sustento y estudiando sus carreras y regresan a la granja familiar el fin de semana para mejorar el negocio de la familia. “Ahora con las nuevas leyes (presentadas en la nueva Constitución boliviana en 2009), las mujeres tienen mejores derechos y más oportunidades. Los tiempos han cambiado. No sólo acá en Bolivia, sino a nivel mundial.”

Las lecciones aprendidas con el Proyecto VALE están siendo documentadas y serán compartidas en toda Bolivia y el resto de América Latina. Al trabajar a partir de un modelo de desarrollo impulsado por la demanda y al concentrarse en incrementar los ingresos y capacidades, el personal del proyecto espera garantizar retornos sustentables para mucho tiempo a futuro.

Publicado en The New Agriculturalist en inglés.

Enlaces Útiles

Proyecto Vale
El FIDA en Bolivia

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