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Aprendiendo juntos a ser protagonistas del desarrollo rural

Posted by cortescarrasbal Wednesday, March 11, 2015


Por Andrea Esquivel, Responsable del Programa Rutas de Aprendizaje en PROCASUR

Conocimiento, innovación, aprendizaje, intercambio de experiencias, participación, afecto y alegría. Todo ello estuvo presente durante los siete días de la Ruta de Aprendizaje "Estrategias e innovaciones para la inclusión de los y las jóvenes rurales como protagonistas del desarrollo de sus territorios", implementada por PROCASUR y FIDA en El Salvador la última semana del pasado mes de febrero.

La ruta, organizada con el apoyo del Ministerio de Agricultura salvadoreño, reunió a unos 40 jóvenes rurales y representantes técnicos de instituciones de desarrollo rural de  Brasil, Belice, Venezuela, Nicaragua, Haití, Honduras y El Salvador. La diversidad cultural y lingüística no fue una barrera para el aprendizaje colectivo, sino elementos de convergencia y de mutuo enriquecimiento.

Pero, ¿qué es una ruta de aprendizaje?  Básicamente, las rutas de aprendizaje son una herramienta de gestión del conocimiento y desarrollo de capacidades que promueve el escalonamiento de las mejores prácticas  a favor de la erradicación de la pobreza rural.

©PROCASUR/Daniel Ferreira
Innovar y compartir son las palabras clave. Las rutas de aprendizaje capitalizan  las lecciones aprendidas en campo, promueven el aprendizaje  y permiten la difusión eficaz de información, inspirando la aplicación de métodos innovadores ya probados en la práctica en otras regiones.

Diseñadas a la medida de cada  usuario, y estructuradas en torno de objetivos específicos de aprendizaje, las Rutas promueven el intercambio de experiencias y la interacción, convirtiendo a pequeños agricultores y técnicos agrícolas locales en capacitadoras de sus pares.

Así, los participantes en la ruta de aprendizaje de El Salvador vivieron  un proceso de construcción e intercambio de conocimientos del que los y las jóvenes fueron los principales protagonistas activos y motivadores.

Durante el recorrido de la ruta, los y las participantes pudieron conocer el contexto sociocultural y político relevante en materia de juventud rural en El Salvador y en los distintos países de América Latina y el Caribe que enviaron representantes a la ruta. Los y las ruteras analizaron  en conjunto avances, desafíos y dificultades.

La fuente principal del aprendizaje han sido los actores locales. Hombres y mujeres de talento, jóvenes y técnicos, que a partir de la presentación de su experiencia acerca del camino recorrido para establecer las buenas prácticas implementadas, lograron asombrar a los visitantes y transmitir sus conocimientos de manera clara y dinámica, motivando la reflexión y la innovación.

Las experiencias anfitrionas (los proyectos MAG-PRODEMOR CENTRAL y MAG-PRODEMORO, financiados por el FIDA en El Salvador, y la ONG salvadoreña FUNDESYRAM), así como los paneles sobre las experiencias provenientes de Nicaragua (NITLAPAN y Ay qué lindo!, una de las actividades financiadas por el FIDA a través del proyecto PRODESEC), aportaron con diferentes mecanismos y estrategias que han resultado exitosas para incluir a la juventud en iniciativas de desarrollo rural, incrementando su participación y empoderamiento social y económico.

©PROCASUR/Daniel Ferreira
Las y los ruteros dialogaron con los jóvenes protagonistas de las redes territoriales de desarrollo en el occidente, el oriente y el centro de El Salvador.  Se encontraron con jóvenes emprendedores que están empujando iniciativas de negocios familiares y asociativos, que están abriendo espacios para el desarrollo de sus proyectos de vida y el acceso a activos que promueven el arraigo de los y las jóvenes en el medio rural.

Múltiples fueron igualmente los actores e instituciones que han apoyado estos procesos y que han demostrado que invertir en los jóvenes es rentable y prioritario para generar estrategias de desarrollo sostenibles, actuales y futuras.

Así, con base en estos nuevos conocimientos, buenas prácticas e innovaciones se elaboraron planes de innovación en los que cada equipo participante esbozó un camino para abrir nuevas oportunidades a losy las jóvenes en sus entornos de acción.

Ahora, tras el retorno de las y los ruteros a sus países y regiones de origen,  el desafío es sembrar los aprendizajes cosechados y abonarles para que se multipliquen y den frutos.

©PROCASUR/Daniel Ferreira
La ruta de aprendizaje culmina pero comienzan los caminos de cada participante y sus aliados para buscar replicar y ampliar la experiencia recogida. Cuentan para  para ello con nuevas energías e ideas inspiradoras, nuevos aliados.

Sobre todo, cuentan con el recuerdo vivo de aquellos jóvenes que a partir de sus voces y testimonios mostraron que es posible vencer los miedos, emprender e innovar, y que sólo es preciso una dosis de confianza y oportunidades por parte de las instituciones para que sus capacidades se activen, impactando positivamente no sólo a ellos, sino a sus familias, comunidades y territorios.


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